El tema qué quiero hablar hoy me resulta raro pero no poco importante, allá voy.  Con mi aventura para con el fútbol descubrí un mundo interior al que no quería hacerle frente. Por mi condición de esquizofrénico tuve que hacerle frente a las voces y más allá de dejarme llevar, intenté buscar el perdón abriendo las puertas de la “caverna” y la prisión en la que se encontraba mi alma. Salir al mundo fue tal liberación al mundo que quise compartirlo. 

Sin embargo ahora me escondo, pago por lo que me decían las voces y no por lo que hice. Y claro vivir con un arma en la nuca permanentemente duele. Recordáis lo que os decía del fútbol y el mundo interior, pues bien ahora me siento rechazado desde dentro e influye en el mundo exterior, haciéndose la soledad más y más extensa. Se que no soy perfecto, en otras palabras Nou soy ni saduceo ni fariseo, hasta el punto de no saber quien soy, si soy. 

Podría decir que la soledad me hunde, perdonar que saque mis pensamientos desde el fondo; pero nada más lejos de la realidad, aunque lucho por convivir socialmente cada vez quiero más esta soledad y no es que os diga que la vida es una mierda, pero casi. No es fácil el camino para nadie, pero el dolor resigna. 

Dar por hecho qué seguiré luchando a marcha he a forzada y que seguiré dando la vida. Y esto sí : perdonar la profundidad de mis palabras de verdad. 

Gracias muchísimas gracias. Os quiero. ¡ Ah ! Y Macho Hércules. Saludos. 

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